Opinión: “Accesibilidad y un viaje a Guatemala”

Imagen: insercionsocial.com

*Por Antonio Corbalán P.

Recientemente he hecho un viaje a Guatemala, acompañando a la selección española de parabadminton, de la cual mi mujer fue parte integrante para el mundial que se celebró en este país centroamericano en noviembre de 2011 y del cual España se llevó tres medallas. Por supuesto, los medios de comunicación no se han hecho eco de este logro y no lo digo porque mi mujer se llevara un bronce y se consolide como la tercera del mundo en individual femenino, ni porque sea el máximo histórico de trofeos de nuestro país en esta disciplina deportiva hasta la fecha. Más bien me refiero al desinterés que causa el deporte adaptado en el mundo periodístico sea cual sea el resultado conseguido y si no contad los minutos de televisión dedicados a las paraolimpiadas cada vez que se celebran, por ejemplo.

Sea como fuere, la cuestión es que este viaje me ha permitido conocer una realidad diferente respecto al estado de la accesibilidad en países diferentes a los europeos y que se encuentran en desventaja de desarrollo en diversas fases estructurantes.

No es mi deseo juzgar a ningún país por estos motivos, sólo expreso lo que viví en aquel corto intervalo de tiempo, como aportación de mi punto de vista para conseguir desarrollar ciertos aspectos relacionados con el bienestar social, como es la accesibilidad.

Un tiempo antes de realizar el viaje, mostré mi interés en aprovechar mi estancia allí para colaborar en las necesidades de accesibilidad del colectivo de personas con discapacidad de este país. Iba a estar diez días, tenía tiempo suficiente para aportar algo. No hubo respuesta al respecto, aunque se estima que en Guatemala existen 1,8 millones de personas con algún tipo de discapacidad y seguro que asociaciones para la protección de los intereses de las personas con diversidad funcional.

Al llegar al aeropuerto de Ciudad de Guatemala , aunque yo ya estaba prevenido tras realizar algunas investigaciones, nos aconsejan extremar las precauciones y es que Guatemala es un país con graves problemas de seguridad. Nos desaconsejan a su vez visitar la ciudad, ya que por el día es habitual el robo y por la noche, el uso habitual de armas de fuego todavía lo hace más peligroso.

Y es que, la falta de seguridad es un factor clave para el crecimiento de un país. Además, visto desde el punto de vista del turismo, y aún más del turismo adaptado, de nada serviría tener buenas instalaciones y edificios accesibles, si una persona con diversidad funcional no se siente segura. En algunos tipos de discapacidad estarían totalmente vendidos frente a este problema.

Nos acompañan al hotel policías y militares convenientemente armados, que no nos abandonarían hasta que terminara el campeonato diez días después. A lo largo del trayecto, me da tiempo a ver algunas partes de la ciudad. Las calles no te llaman para dar un paseo en silla de ruedas por ejemplo, aunque eso también te puede pasar en cualquier ciudad española. De nada serviría que pusiera fotos de lo que estuve viendo, así que digamos que la gestión y el control de la propiedad pública está bastante descuidada y eso, es también parte fundamental de un país con intención de dotar espacios públicos para todos sus habitantes en condiciones aptas para que sean accesibles para todo tipo de discapacidad.

Nos fijamos en el tipo de transporte que nos trasladaba al hotel. A priori no es malo para el uso de las sillas de ruedas. La falta de mecanismos para subir al vehículo se suple con el voluntariado de las personas de la organización, que fueron muy atentos y amables en el trato y empujaron lo que no os podéis imaginar. Me fijo en los vehículos que circulan por las calles. Me llama la atención que la mayoría tienen los cristales tintados, sin posibilidad de ver quién hay en el interior. Me advierten que eso es una medida de seguridad frente a los atracos que se hacen abordando en los viales, con lo que mi preocupación ante la seguridad aumenta por momentos.

También pude ver varios transportes públicos. Constituyen este servicio autobuses bastantes antiguos, que emiten una gran cantidad de gases contaminantes a los que nuestro pulmón europeo no está tan acostumbrado y sirven a una cantidad ingente de personas en cada viaje y digo “ingente” porque al no caber en su totalidad dentro del autobús, muchas de las personas que eran transportadas estaban sujetas en las puertas de entrada y en los laterales exteriores del autobús. Descarté el transporte de las personas en silla de ruedas que no fuera en taxi.

No es mi intención debatir en este post sobre cómo debe ser una ciudad, ni siquiera cómo debería ser el urbanismo perfecto, aunque me sorprenda que conviva el lujo y el subdesarrollo a sólo una calle de separación o incluso en el mismo espacio. Lo que sí tengo claro es que, en este caso, el desarrollo de la ciudad de Guatemala y, por extensión, del resto del país, debe ser consecuencia de las acciones de sus habitantes, del aprovechamiento de las oportunidades que se les presentan y por el conocimiento adquirido en experiencias similares. Cuanto más personas puedan participar, más rico y duradero será el resultado y por tanto, en este escenario, queda incluida la participación de las personas con algún tipo de discapacidad.

Entonces, el desarrollo de la ciudad será resultado del éxito y no al revés, es decir, que esperemos el éxito por desarrollar la ciudad.

Este proceso de participación se garantiza sólamente si la gestión pública es la correcta y, desde luego, esta gestión pasa por, entre otras muchas cosas, erradicar la inseguridad, la corrupción, los transportes públicos inadecuados y por fomentar un correcto sistema sanitario, laboral y de desarrollo urbanístico que considere los espacios públicos más humanizados desde todos los puntos de vista, desde la Accesibilidad Universal y el Diseño Para Todos por supuesto.

No quiero decir con esto que Europa y, por lo que conozco más, España, sea mucho mejor que Guatemala en temas de accesibilidad. Seguimos luchando día a día para la concienciación, la reforma de espacios mal construidos y diseñados y por incluir la Accesibilidad Universal en todos los procesos públicos y privados, pero a diferencia nuestra, Guatemala tiene una ventaja muy importante respecto a nosotros: lo tiene casi todo por hacer y por tanto, tiene la gran oportunidad de incluir en el origen de su desarrollo, en su propio sentido inherente, la accesibilidad en todas y cada una de las decisiones tomadas.

Eso beneficiaría a los guatemaltecos más que si encontraran El Dorado en sus impresionantes espacios naturales, cosa que también os recomiendo ya que, como etimológicamente es, Guatemala significa “bosque entre montañas”.

Un fuerte abrazo a todos.

*Antonio Corbalán Pinar (@acceDAMOS). Arquitecto (www.antoniocorbalanpinar.com / accesibilidadglobal.blogspot.com)

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