Accesibilidad y Tecnología

Muy feliz les comparto la reflexión sobre Accesibilidad y Tecnología de Antonio Corbalán, uno de nuestros colaboradores, quien ha querido cedernos esta columna desde España. Espero les guste. Gracias @acceDAMOS!

*Por Antonio Corbalán.

La tecnología nos cambia la vida. Es inevitable y por eso me produce tanta emoción y satisfacción el estar siempre a la última en cuanto a novedades tecnológicas. No hablo sólo de internet, o del último juguetito de Apple (de los que soy superfan, aunque los mire de lejos). La tecnología ha existido durante toda la existencia humana, en todas las culturas y en todos los aspectos.

Dice la Wikipedia (fijaos, ya no busco en mi querido diccionario de la RAE que guardo en la estantería) que el término TECNOLOGÍA proviene del griego τεχνολογία, formado por téchnē (arte, técnica u oficio) y de  logía (el estudio de algo). La define además como el conjunto de conocimientos técnicos, ordenados científicamente, que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como los deseos de las personas.

Me parece una definición bastante acertada y que tiene implicaciones fundamentales en el amplio mundo de la accesibilidad. En realidad, como os conté en el post sobre el modelo de silla de ruedas que conviene, la propia silla de ruedas fue una solución tecnológica, del ingeniero Harry Jennings en 1932, a un problema que se empezaba a plantearse en mayor número en esa época: gran cantidad de personas que ya no podían caminar.

Las aplicaciones prácticas de la tecnología en las personas con discapacidad, deben ser tantas como sean necesarias para maximizar las posibilidades del propio individuo de interactuar consigo mismo, con la sociedad y su entorno.

Para que la tecnología suponga un beneficio real en la accesibilidad debe saltar el gran obstáculo del precio. No es de recibo, por ejemplo, que una silla de ruedas ligera, sea considerada un artículo de lujo y no sea subvencionada por los gobiernos y que, por ser un artículo que no se realice en masa, el de la ortopedia te diga que cuesta tres mil euros (y las hay de más precio). Tampoco queda bien que una barra fija, para el baño, cueste mil doscientos euros o que un cojín antiescaras, absolutamente básico para usuarios en silla, que consta de un cojín inflable con una forma de huevera, cueste seiscientos euros (a los que os digan aquello de la oferta y la demanda, de mi parte, mandadlos a hacer puñetas).

Para que la tecnología suponga un beneficio real en la accesibilidad, también debe saltar el gran obstáculo que supone un mal diseño. Obviamente, la mayoría de los artículos creados para la discapacidad tienen su sentido porque están pensados para solucionar un problema concreto, pero ¿qué pasa cuando los avances tecnológicos son avances para unos cuantos y no para todos porque han sido excluidos debido a su diseño? Hablo por ejemplo de ayudas técnicas mal elegidas o mal puestas, o lo ampliamente comentado en los post sobre la accesibilidad en las redes sociales, que podrían repetir los mismos errores que el diseño del entorno físico y provocar una brecha digital con las personas con alguna discapacidad.

Para que la tecnología suponga un beneficio real en la accesibilidad, debe ser considerada como una necesidad/oportunidad y no como un lujo. En mi última adaptación de vivienda, dispuse algunas soluciones relacionadas con la domótica. Por ejemplo, una necesidad que soluciona es la del control del entorno. Para muchas personas, el levantarse y bajar una persiana, manipulando un herraje no siempre suave, es algo habitual que no supone ningún esfuerzo y es por eso que quizás la mayoría piense que un control de elevación de persianas mediante mando a distancia sea una frikada para esnobs. Sin embargo, esta frikada supone un mundo para una persona que, no sólo no se pueda levantar, sino que no tiene la posibilidad ni siquiera de accionar una manivela.

Por eso, cuando en los centros comerciales hay una voz en el ascensor que te avisa de la planta en la que te encuentras y que se inicia la subida o la bajada, lo entiendo y apoyo y me alegro de que se invierta en estas cuestiones. Lo que ocurre habitualmente y muchas veces me pasa, es que muchas personas se ríen menospreciando tanta información. Claro, estas personas ven a la perfección y cuando las necesitemos para apoyar una solución plenamente accesible, pensarán que es un lujo y un gasto excesivo.

MORALEJA: la rueda fue un adelanto para toda la humanidad y le permitió construir carros, pero no toda la humanidad sube a todos esos carros. Sed más humanos.

*Arquitecto. Visita su blog: accesibilidadglobal.blogspot.com.es/.
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